
Desde que nos mudamos (mayo/08) un espiral de cosas cotidianas hizo que no postéaramos más. Alejo, siguiendo sus propios ritmos, continuó dibujando (un promedio no menor a 1-2 horas día). Tuvo mil "épocas" que no quedaron registradas. Cada tanda de dibujos era un "estudio" sobre algo. Igual a lo que sucedió antes con las nubes: dibujó mil nubes hasta que pudo dibujar una minimalista y estilizada con un solo trazo. Su capacidad de abstraer grafos va muy por delante de otras habilidades que son necesarias para el mundo de hoy (lo que a veces nos preocupó un poco).
El sigue dibujando, siempre atento a las necesidades de los demás, solidario, feliz y carente de malicia.
El post de hoy está sacado de un dibujo que recibió múltiples solicitudes de copias autografiadas.
Gracias a Agustín por el escaneado.














